Atrevernos a Soñar

Estamos viviendo más allá de los recursos de nuestra madre tierra, pero…

¿Podemos atrevernos soñar? Existen signos de esperanza y nuestro deseo de cambiar. Costa Rica, por ejemplo, no tiene presupuesto militar y elige invertir sus recursos financieros en preservar su medio ambiente y promover el turismo ecológico. España, además de otros países, está trabajando para eliminar completamente el uso de bolsas plásticas para el año 2015. Greenpeace afirma inequívocamente que una bolsa plástica, como la que usamos en el supermercado, tarda cuatrocientos años en biodegradarse, y únicamente en España estamos utilizando 16.000 mil millones de bolsas plásticas comerciales no biodegradables cada año. Únicamente el 10% son recicladas, así que necesitamos encarar el problema y el gobierno lo está haciendo a través del Plan Nacional de Gestión de Residuos. Willie Smits ha trabajado para preservar un hábitat natural para orangutanes en Borneo del Este y en el proceso ha recuperado dos mil hectáreas de selvas. Éstas han generado tres mil empleos, devuelto la biodiversidad de animales y plantas, y han traído otra vez las lluvias. William McDonough ha diseñado una planta para la Compañía de Motores Ford en Dearborn, Michigan, cuyo techo, de más de cinco hectáreas, está hecho de suelos naturales y pastos, ahorrándole gastos energéticos a la compañía y trayendo la vida salvaje nuevamente a esta área. Álvaro Restrepo ha proporcionado un refugio para jóvenes con su “Colegio del Cuerpo”. Ellos vienen de las zonas más pobres de Cartagena, Colombia, y aprenden danza y otras artes escénicas como vía para escapar de los “barrios” (favelas). Debemos invertir en nuestro futuro y nutrir tanto nuestros recursos naturales como nuestros recursos humanos.

¿Podemos atrevernos a soñar? Para desear una vida que sea más justa. Atrevernos a alzar nuestra voz colectiva para conseguir lo que fue siempre nuestro derecho humano, ese de gobiernos de todas partes representando la voz de sus ciudadanos. Atrevernos a tener la esperanza de que parte de nuestros impuestos puedan ser invertidos en rectificar los “errores” y desigualdades en nuestra sociedad iluminada y no ser gastados en el “derecho a matar”. Imagina lo que podríamos hacer. Dejemos a un lado la “vieja” mentalidad de miedo mutuo y desconfianza entre las personas de diferentes países. Vamos a empezar con todos y cada uno de nosotros. Vamos a hablar, vamos a gritar, vamos a pensar y tener esperanza. Vamos a proveer todas las condiciones necesarias, para que en todas partes la vida pueda crecer y prosperar. Comienza por tener suficiente comida en tu estómago, para luego ser capaz de estudiar y aprender. Será la manera de cambiar la conciencia. Lesoto, rodeada completamente por Sudáfrica, invierte el más alto porcentaje de renta nacional bruta a nivel mundial en educar a sus jóvenes. Estamos perdiendo, por encima de todo, nuestros recursos humanos. Necesitamos educarnos a todos, niños y adultos, en lo que significa vivir conscientemente, racionalmente y con espíritu de compartir.

No podemos continuar ignorando nuestra futura desaparición como especies y la de nuestra casa, la tierra, tal y como la conocemos ahora. Decidamos ser felices y trabajar por ello, plantando nuevas semillas de esperanza y amor en nuestras relaciones tanto como se necesita replantar los bosques alrededor del mundo. Comencemos semilla a semilla. Todo lo que se necesita es que abramos nuestros ojos y nuestros corazones para ver y sentir lo que está vivo y respirando, y también eso que está fallando y sofocándose, para traerlo de nuevo a su ser original. Quizá seas tú, o tu amada, o quizá esté en tu comunidad o en tu país. Tenemos el poder de cambiar, está en la luz del sol a todo nuestro alrededor y en la energía del espíritu en cada uno de nosotros. Podemos inspirarnos unos a otros y hacer que nuestra voz se escuche. Como el proverbio africano que dice, “si quieres ir rápido, ve solo; si quieres ir lejos, ve acompañado”.

Vamos a permitirnos soñar una vez más.

Siri Tapa, noviembre 2009

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