Pinceladas de Kundalini

Se me ha ocurrido contaros algunas cosas que espero os parezcan interesantes, tanto a los que lleváis menos como a los que ya lleváis algunos años de práctica.

Pasé mucho tiempo preguntándome por qué Kundalini yoga era tan diferente a otros yogas, parecíamos los frikis del yoga, pero en realidad esa diferencia era una de las cosas que me parecían más atractivas, podía practicar āsanas pero también muchas otras técnicas, incluso ejercicios que se nos antojaban raros pero que devenían en deliciosos. En todos estos años, creo que hemos tenido y tenemos una función para con el yoga, la de no arrasar con los corales de nuestros mares.

Pues bien, cada vez hay más gente capaz de realizar estas pesquisas, y aunque estudiar también es el arte de encontrar las contradicciones, errores y vacíos, el mundo del yoga está beneficiándose de que estos benditos estudiosos nos alumbren con algunos de sus hallazgos.

Uno de ellos es Georg Feuerstein, que en su libro “La dimensión más profunda del yoga” hace un mapa de yoga en el que sitúa a kundalini yoga, como “yoga de la energía de la serpiente”, dentro del tantra yoga, “yoga de la continuidad”. Así también lo hace el Maestro Satyananda (1923-2009) y Yogui Bhajan (1929-2004), aunque este último lo presenta, a mí entender, como la suma de varias sendas, no nos extraña que una de sus grandes técnicas sea la meditación tántrica o Tantra Blanco, para remarcar que no es el Neotantra o Tantra Rojo actual, más extendido en occidente, que básica y trágicamente ha sido mermado a la sexualidad. G. Feuerstein en este mismo libro también sitúa al K.Y de Yogui Bhajan como un método de Hatha Yoga independiente, y nombra que los maestros de éste fueron Sant Hazara Singh, Swami Dev Murti y el conocido hatha yogui Dhirendra Brahmachari.

Tantra tiene en cuenta que la mente se puede expandir para experimentar y que, aunque podemos tener una experiencia en el espacio–tiempo y con un objeto de atención, también se puede tener una experiencia más allá del tiempo, del espacio y sin necesidad de objeto, siguiendo la corriente no-dualista. Para esto último la mente ha de expandirse más allá de sus límites habituales y más allá de cualquier creencia preestablecida y, al superar esto, se libera una gran cantidad de energía en el interior, que es a lo que llamamos kuṇḍalinī, simbolizada por una serpiente adormecida en muladhara chakra 1 y capaz de despertar y ascender hasta el cerebro físicamente y hasta abrir sahasrara chakra, en la coronilla o por encima de ella. Esta energía mejora la calidad de nuestras experiencias y percepciones, cambia la mente y por lo tanto reordena todo aquello que es tocado por ella. Hay muchos mitos al respecto sobre sus extraordinarios efectos pero la paja vuela ligera revelando el grano.

La kuṇḍalinī según estos maestros representa la conciencia que tiene la humanidad cuando despierta de su letargo, este hecho se considera como un evento universal. No serán solo unos pocos despertando su potencial sino muchos, de tal manera que esperaban que con el tiempo las sociedades se irían reestructurando para facilitar este despertar común. Cuesta pensar que esto es posible en este embobamiento materialista en el que vivimos pero las experiencias que muchos practicantes consagrados al yoga tenemos es que otro mundo es posible y de que estamos a tiempo, que no estamos abocados a la continua desesperación ni a la fragilidad de tanta satisfacción hueca. A dónde nos lleve este camino múltiple y espaciado es algo que veremos guiados por nuestra propia intuición despierta.

Kuṇḍalinī es la Shakti (energía cósmica) en el ser humano por lo que muchas veces es nombrada como kuṇḍalinī Shakti. Muchos poetas la llaman Kali o Durga o Madre, etc. No encontrarás estas nomenclaturas en Patañjali pero como bien apunta Shivananda, “ningún samādhi es posible sin kuṇḍalinī” 2, incluso algunos equiparan su experiencia al decir que es única y la misma, o podemos darnos cuenta que incluso las descripciones del despertar de Sahasrāra son la culminación de la ascensión de la kuṇḍalinī y que cuando nombran los siddhis o poderes o altas capacidades hablan de los efectos de su despertar, es sí, con tal vez demasiada elocuencia, pero quién sabe…

«La gota en el océano:
todos la ven.
Qué pocos
el océano en la gota»

Kabir (1440-1518)

En Kundalini Yoga (K.Y) afirmamos con optimismo que dos grandes fuerzas se pueden unir en nuestro interior, Shiva y Shakti, podemos tener samādhis, podemos tener la experiencia de lo absoluto dentro del cosmos, un estado más allá de las limitaciones del ego y su visión de separación de la realidad al conceptualizarla, así que en nuestras posibilidades está el poder de ir más allá de lo aparente… pero ¿podemos y sabemos como practicantes hacer lo necesario para ello?

Dependiendo de lo que ofreces tu kuṇḍalinī se muestra

En yoga es muy importante la dieta, el espacio, el horario y la duración de la práctica, el modo de vida, una preparación yóguica adecuada antes de ciertas prácticas, etc. Hacer lo necesario en yoga es todo un buen romance, hay un poco de juego al principio, tal vez no estés del todo dispuesto, pero después no puedes negarte y te sorprendes siendo un buen estudiante, eso sí, con ritmo propio al son del propio latir.

Los yogas tántricos también poseen un componente fuertemente poético que contribuyen a volver a las personas más sensibles y aumentan el sentido de respeto y amor. En ese sentido, uno de sus conceptos más encantadores enseña a relacionarnos con otra persona como manifestación viviente de la propia divinidad, además abren la vida a la artesanía, la música y las cosas sencillas y buenas.
Otra cosa del tantra, que seguramente interesa a un kundalini yogui, es que algunos afirman que tantra es meditación y otros señalan que su elemento distintivo es el mantra. El mantra en sí mismo es uno de los varios métodos para el despertar de la kuṇḍalinī. Aunque nosotros no es el único que usamos nos viene bien aclararlo. Este método no consiste en cantar algún mantra de vez en cuando sino en practicar un solo mantra de modo constante y habitual. Es un método suave y sin ningún peligro que requiere de su propia disciplina.

De hecho, Acharya Sri Vagish Shastri 3 nos contaba como una práctica de yoga, tanto con su parte física como de pranayama, se vuelve tantra cuando aparece el mantra, la energía, el tercer ojo, el sonido divino (escuchado en meditación) y la kuṇḍalinī.

El mantra repetido una y otra vez crea unas ondas mentales, un estado diferente en el cual los samskaras 4 se van desvaneciendo por las ondas creadas por la repetición del mantra.

El mantra puede ser recitado de 4 modos, en voz alta, en susurro y en silencio pero mentalmente resonando alto o en susurro. Cada cual más sutil que el otro. Se puede hacer un solo modo o unirlas, como en la práctica de K.Y de Yogui Bhajan llamada “Kirtan Kriyā” que utiliza el mantra “Sa Ta Na Ma”. Y por eso se recita 5 minutos en voz alta, 5 en susurro fuerte, en silencio el doble de tiempo, 5 en susurro y de nuevo 5 en voz alta. Aunque no se dirigen dos tonos en el silencio, si observas tu mente verás que ocurre de manera natural. Además esta kriyā de meditación sale beneficiada por el uso de mudrās.

También hay mantras para cada chakra, se puede llegar al éxtasis cantando kirtan o caer deleitado con poemas musicados, pero cada mantra, cada ritmo, cada uso de la respiración, mudrā, movimiento, etc… modificarán la cualidad de la experiencia.

En una clase de kundalini yoga ha de ser muy cuidada, ya que una sola clase suele contener muchos elementos sutilmente enlazados: pawanmuktāsana 5, visualizaciones (sobre todo sentir el tercer ojo), āsana, ejercicios para equilibrar ida y pingala y disciplinarlos, prāṇāyāma, mantra, ejercicios para el despertar de los chakras, bhandas, mudrās, proveer el despertar del canal central o sushmana
Se dice que una clase de kundalini yoga es toda una experiencia energética aunque su práctica sea esporádica, pero si la realizas a largo plazo y de forma tan seria como hermosa puedes sentir en ti lo que expresan yoguis, poetas y místicos.

Nada te pido
Krishna,
excepto que te enclaustres
en mi fiel corazón.
Que me dejes postrarme
ante ti y que mis ojos
sólo a ti te contemplen.

Que a mis oídos lleguen
nada más que alabanzas
dirigidas a ti.

Que mi lengua te cante,
que mis manos me sirvan
para hacer reverencias,

que mis piernas
únicamente marchen
cuando emprenda
peregrinaciones
que me acerquen a ti.

No me concedas nada
pero acude
a mí cuando medite.

Shripadaraya. Poeta del siglo XV.


NOTAS

(1) Muladhara chakra: En el cuerpo femenino se encuentra en la parte posterior del cuello de útero y en el masculino está localizado ligeramente dentro del perineo, en medio del escroto y el ano. “Kundalini Tantra”. Swami Satyananda Saraswati.
(2) También dice: “El Hatha yogui que se afana por la liberación lo hace con Laya Yoga Sadhana o Kundalini Yoga que da gozo y liberación.” “Kundalini Yoga” Sri Swami Sivananda.
(3) Maestro erudito en el campo del yoga y del sánscrito que vive actualmente en Varanasi.
(4) Impresiones mentales que hacen actuar de un modo concreto, repetir errores, y que generan las creencias, actitudes y personalidad de un ser humano.
(5) Técnicas digestivas, antirreumáticas y energéticas. Asana Pranayam Mudra Bandha. Swami Satyananda Saraswati.

,
Entrada anterior
¡Eh, Yogui! ¿Qué tal?
Entrada siguiente
El linaje del Eterno Sol

Entradas relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo válida.

Menú