DEJA QUE EL SADHU HABLE (I) Daniela Bevilacqua
Comprensión ascética del hatha-yoga y los yogāsanas


Muy rara vez los académicos han centrado su atención en la práctica yóguica de los ascetas actuales, lo cual es sorprendente considerando que el yoga probablemente se originó y desarrolló en un contexto ascético.1Para lo que se ha escrito sobre sādhus y sus prácticas, véanse las monografías de Bouillier (2004: 157, 220-221), Clark (2006), Gross (1992: 233-256), Hausner (2007: 165-168), Oman ( 1903) y artículos de Lamb (2005: 312-329 y 2012: 349-356), Mallinson (2005, 2011, 2012) y de no académicos, ver Gervis (1956, 2011), Hartsuiker (2014), Levy (2010). Para los ascetas que eligieron el yoga como vía religiosa, éste guarda un significado y propósito espiritual específico; es una disciplina privada, y como tal es en la esfera privada donde se mantiene. Al ser una experiencia íntima, el sādhu afirma que no puede describirse con palabras, ni puede ser comprendido por alguien que no está en ese propósito. El yoga es, en efecto, una actividad a tiempo completo para los ascetas, mientras que, como veremos, su aspecto físico es solo temporal. Por esta razón, las prácticas de yoga que analizaré en este artículo son aquellas que los ascetas llaman «externas», yoga físico, es decir, āsanas y prānāyāmas.

Hatha-yoga es el término usual para describir este yoga físico. Como señala Mallinson: «La palabra hatha (literalmente «fuerza») denota un sistema de técnicas físicas complementarias al yoga más ampliamente concebido» (2011: 770). Las técnicas propias del hatha-yoga son: shatkarma (purificación), āsana (postura), prānāyāma (control de la respiración), mudrā (técnicas físicas para «sellar» el cuerpo) y bandha (bloqueo). Se introdujeron lentamente en los textos y luego se recopilaron en el Hathapradīpikā, en el siglo XV.2El Dattātreyayogaśāstra (siglo XIII) enseña nueve técnicas de hatha que llegaron a conocerse como mudrās (técnicas físicas para controlar las energías vitales); tres mudrās se describen en el Amritasiddhi (probablemente en el siglo XI), mientras que tres bandhas y tres mudrās están presentes en el Vivekamārtanda (siglo XIII); El Gorakshashataka (siglo 13) también enseña los tres bandhas. Sin embargo, ninguno de estos textos llama a sus técnicas hatha-yoga, excepto el Dattātreyayogaśāstra. Más adelante, varios textos, incluidos Śivasamhitā, Yogabīja, Amaraughaprabodha y Shārngadharapaddhati, también lo hacen (Mallinson 2011: 771). Sin embargo, en entrevistas en la India con ascetas pertenecientes a las principales sampradāyas (órdenes religiosas) relacionadas con la práctica del yoga —Nāgā Dashanāmīs, Nāth Yogīs, Udāsīns, Vairāgīs de Rāmānandī y Rāmānujī sampradāya— se alcanzaron entendimientos específicos sobre hatha-yoga, así como un acuerdo específico sobre āsanas.

Este artículo tiene como objetivo aclarar la comprensión originaria del hatha-yoga y el papel del āsana en dicha práctica. Inicialmente, daré algunas indicaciones terminológicas y teóricas sobre el mundo ascético e información sobre la metodología utilizada. Luego exploraré los significados de hatha-yoga desde una perspectiva etnográfica y, con el apoyo de fuentes textuales, intentaré reconstruir su uso en diversos contextos ascéticos. Finalmente seguirá una exploración sobre lo que entienden los ascetas acerca de las āsanas.

Breve consideración sobre los ascetas hindúes

Existen varias teorías sobre el origen de la tradición del renunciante en la India: algunos académicos afirman una raíz indígena no-aria (Bronkhorst 1993, Pande 1978, Singh 1972), otros creen que representa el desarrollo lógico de las ideas ya presentes en la cultura religiosa Védica (Heerstaman 1964). Las fuentes védicas no proporcionan una comprensión completa y exhaustiva de cómo se desarrollaron las tradiciones de renunciantes, y el hecho de que las sociedades indias hayan experimentado los efectos de numerosos flujos culturales y políticos, hace que sea aún más difícil rastrear el desarrollo de las religiones indias (Olivelle 2008: 13). Lo que puede decirse ciertamente es que las tradiciones de renunciantes se desarrollaron a lo largo de los siglos junto al desarrollo de teorías soteriológicas, que se manifiestan en diversas tendencias. La variedad de caminos ascéticos ha llevado a Burghart a concluir que «la única afirmación general que se puede hacer con respecto al ascetismo en la tradición religiosa del sur de Asia es que todos los ascetas se ven a sí mismos como seguidores de algún camino que les libera del mundo transitorio (no del mundo social), y que todos los ascetas se distinguen de los no-ascetas en que estos no buscan tal liberación» (1978: 643). Como consecuencia, hay varios entendimientos de quién es un asceta, de acuerdo con los criterios elegidos por los diferentes grupos religiosos.

En este artículo, uso el término ‘ascetas’ para describir a aquellos individuos que renuncian o se separan del mundo secular, siguiendo las reglas e ideologías de las órdenes religiosas en las que se inician; esto incluye el celibato (brahmacarya), esencial para alcanzar logros en su práctica religiosa. Específicamente, me ocupo de los ascetas relacionados con las principales órdenes religiosas tradicionales que utilizan el yoga como una sādhanā, y en el que también se practican técnicas físicas —externas— de yoga. Una tradición es la de los samnyāsins (renunciantes) de la Dashanāmī sampradāya,3Para un estudio exhaustivo sobre el Daśanāmī sampradāya, ver Clark (2006). llamados así porque renuncian a la existencia mundana para seguir un camino espiritual, celebrando su funeral «humano» mientras comienza su nueva vida ascética. La Dashanāmī sampradāya consiste en ascetas de diez linajes, que difieren en parte en sus creencias y prácticas, pero todos dirigen su devoción al dios Śiva. Entre estos samnyāsins, centré mi atención en los nāgās, los ascetas desnudos, organizados en siete akhāriās porque son más propensos en realizar prácticas de yoga y otras austeridades. La palabra akhāriā significa «campo de lucha», y se refiere al lugar donde se practican las artes marciales en la India, haciendo alusión a la sādhanā física a la que se someten los nāgās.4Para obtener más información sobre este tema, consultar Farquhar (1925), Orr (1940), Lorenzen (1978), Bouillier (1993), Pinch (2006).

Otros grupos ascéticos, de los cuales encontré informantes interesantes sobre los temas del «yoga externo» y el āsana, son el Udāsīn akhāriā, la Nāth sampradāya, así como los Rāmānandī y la Rāmānujī sampradāya. Por tradición, el Udāsīn akhāriā fue fundado por Shrī Cand (1494-1629), hijo de Guru Nanak, por lo que inicialmente tuvo una relación con el sikhismo. Dado que las austeridades de la orden no estaban en línea con las enseñanzas de Guru Nanak, Shrī Cand fundó una nueva orden que más tarde se asoció con los cultos de Shiva. Según la tradición, la Nāth sampradāya fue fundada por Gorakshanāth (discípulo de Matsyendranāth). Se dice que Gorakshanāth (Hindi Gorakhnāth) es el recopilador de varias compilaciones muy influyentes sobre el hatha-yoga, y los miembros de la Nāth sampradāya en realidad se llaman Yoguis.5Ver Briggs (1938), Lorenzen y Muñoz (2012) y Mallinson (2011, 2012). Los Rāmānandīs y los Rāmānujīs son ascetas Vaishnava, devotos de Vishnu o uno de sus avatares, y pertenecen a la Śrī sampradāya.6El vínculo entre Rāmānujī y Rāmānandī ha sido fuente de amplio debate entre los estudiosos, pero también entre los ascetas de los dos grupos. Aunque ambos están generalmente definidos como parte del Śrī Sampradāya, los Rāmānandīs enfatizan que son Śrī Rāmavat sampradāya, para manifestar su devoción hacia Rām. Sobre la Rāmānandī sampradāya, ver Van der Veer (1998), Burghart (1978), Bevilacqua (2018). Sobre los Rāmānujī ver Rangaranjan (1996). Los Rāmānujīs son seguidores de la escuela vedānta Vishishtādvaita, fundada por Rāmānuja (siglos XI-XII), y dirigen su devoción a Vishnu Nārāyan, mientras que los Rāmānandīs siguen también el Vishishtādvaita, pero de acuerdo con las disciplinas establecidas por Rāmānanda (siglo XV), y declaran su devoción a Rām. Como entre Rāmānandīs y Rāmānujīs hay varios subgrupos, centré mi atención en la rama de Tyāgī porque los tyāgīs realizan prácticas de extrema austeridad física, siguiendo algunos de ellos un Yoga sādhanā. Estos ascetas también se llaman vairāgīs (desapegados), ya que su renuncia está basada en el desinterés y el desapego de los objetos sensuales y mundanos.

(continúa en la segunda parte)


Traducción del inglés por Javi Gobinde

Daniela Bevilacqua es indianista y en 2006 obtuvo su licenciatura en Lenguas Orientales en la Universidad de Roma, Sapienza, presentando la tesis Nityasumangali, el papel ritual y propiciatorio de los Devadasi. En 2009 completó su MD, especializándose en historia india moderna y contemporánea. Su tesis, Rāmjanmabhūmi: Mito, Religión, Historia y Política, analizó históricamente el origen y desarrollo de los Rāmjanmabhūmi. Recibió su doctorado en 2015 con Civilizaciones, culturas y sociedades de Asia y África, supervisado por el Profesor Mario Prayer en la Universidad de Roma, Sapienza, y su doctorado en Antropología en la Universidad de París Nanterre La Défense, supervisado por la Profesora Véronique Bouillier.

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