YAMAS Y NIYAMAS: PATAÑJALI (I) Jason Birch y Jacqueline Hargreaves


Como una cerca que ha sido pintada y repintada de muchos colores durante su vida útil, los 195 aforismos (sūtras) de los Yogasūtra se han interpretado de incontables maneras diferentes a lo largo de los siglos. Se diría que tan largo y complejo proceso podría dificultar la comprensión de su entramado ético, sin embargo éste sigue intrigando a los interesados en el yoga. Al buscar una comprensión histórica de esta obra, todos los comentarios y traducciones desempeñan un papel valioso, y la supremacía de la interpretación de un aforismo puede ceder a otra tan pronto como cambie el contexto histórico.

Al parecer, muy pocos son conocedores de que los Yogasūtra forman parte de una obra más amplia titulada Pātañjalayogashāstra (siglos IV y V), que consta de los sūtra y del esclarecedor comentario llamado Bhāshya. El innovador trabajo de Philipp Maas (2013), prueba más allá de toda duda razonable que el Pātañjalayogashāstra es la obra de un autor.1Philipp Maas, «Una breve historiografía de la filosofía del yoga clásico», en Historiografía y Periodización de la Filosofía India, ed. Eli Franco De Nobili Series, Viena 2013. Se puede leer aquí. La evidencia más sólida de ello es que tanto los Yogasūtra como el Bhāshya fueron citados como una obra única llamada Pātañjalayogashāstra por varios autores medievales; el primero fue el poeta del siglo VIII llamado Māgha (Maas 2013: 57). Algunos de estos autores citan a Patañjali (es decir, iti patañjalih) al mencionar pasajes del Bhāshya, lo que indica que ellos creían que Patañjali era el autor de todo el Pātañjalayogashāstra.2Los ejemplos incluyen a Shrīdhara, Abhinavagupta, Hemachandra, Vishnubhatta, Shivopādhyāya y Devapāla (Maas 2013: 57).

También hay evidencias en el propio texto que confirman que un sólo autor compuso el Pātañjalayogashāstra. Por ejemplo, los verbos en primera persona usados en ocasiones para introducir nuevos temas. Además, los Yogasūtra y el Bhāshya a menudo dependen uno de otro sintácticamente, como en el sūtra 2.27, donde hay un pronombre que hace referencia a un pasaje anterior del Bhāshya (Maas 2013: 62-63).

¿Por qué tantos han pasado por alto esto durante tanto tiempo? La confusión parece haber surgido del verso inicial del comentario de Vācaspatimishra (siglo X) y los colofones de los capítulos, que mencionan a Vedavyāsa como autor del comentario. Varios siglos más tarde, un doxógrafo llamado Mādhava atribuyó el Yogasūtra a Patañjali y el Bhāṣya a Vyāsa en su conocido Sarvadarshanasangraha (Maas 2013: 58).

El objetivo de la primera parte de este artículo es describir cómo Patañjali pudo haber entendido los yamas y niyamas en su Pātañjalayogashāstra. La segunda parte (que se publicará en el próximo número) considerará algunos ejemplos de cómo los yamas y niyamas han sido reinterpretados para diferentes audiencias desde la época del Pātañjalayogashāstra.

La siguiente discusión sobre los yamas y niyamas se limita al Pātañjalayogashāstra y cualquier información histórica que sea relevante para la época en que fue escrito (es decir, siglos IV-V d.C.). Tal discusión sería incoherente si uno confiara sólo en los Yogasūtra, porque el texto del sūtra no explica qué significan realmente las palabras yama y niyama. De hecho, cualquier intento de encontrar definiciones de estas pautas de comportamiento en los Yogasūtra conduce a la decepción. Porque los Yogasūtra contienen sólo los nombres y dos comentarios generales sobre los yamas y niyamas,3Los términos yama y niyama significan literalmente «restricción». Uno podría distinguir a los yamas de los niyamas por el hecho de que los primeros regulan la conducta de uno hacia todos los demás seres vivos, y los segundos, las prácticas preliminares más específicas del yoga de Patañjali. Es necesario realizar más investigaciones sobre la relación entre yamas y niyamas. así como los poderes que aguardan a quienes logren seguirlos.

Los yamas y niyamas son diez pautas de comportamiento que están destinadas a ayudar al practicante de yoga a alcanzar un estado profundo de meditación llamado samādhi, que conduce a la libertad de la transmigración (samsāra). El objetivo previsto de estas pautas se puede inferir porque son auxiliares (anga) en un sistema de yoga de ocho partes (o ashtāngayoga) que culmina en samādhi.

El término auxiliar (anga) implica que yamas y niyamas son esenciales para el éxito del ashtāngayoga. Por lo tanto, es inevitable que el estudiante ansioso de este yoga pregunte, «¿qué debo hacer exactamente para cumplir con los yamas y niyamas?» Si uno se limita a una traducción literal de los Yogasūtra, tal pregunta seguirá siendo imposible de responder.

Ésta es una de las razones por las que un comentario sobre los Yogasūtra es tan importante. De hecho, todas las publicaciones modernas sobre esta obra a base de sentencias la traducen e interpretan con una cantidad significativa de explicación adicional. La explicación puede derivar de un comentario escrito sobre el sūtra, las opiniones habladas de los enseñantes (a menudo llamada «tradición oral» si esas opiniones transmiten las enseñanzas de un linaje de enseñantes) o el conocimiento personal del propio traductor sobre el yoga. En nuestra opinión, es imposible comprender los Yogasūtra sin proporcionar información esencial de otra parte. Por lo tanto, es muy poco probable que los Yogasūtra hayan sido pensados como una obra literaria independiente.

Algunos eruditos siguen sin estar convencidos de que una sola persona haya compuesto y compilado tanto los Yogasūtra como el Bhāshya. El argumento más común en contra de una sola autoría del Pātañjalayogashāstra es que existen algunas contradicciones entre ciertos sūtras y el comentario. Detrás de este argumento está la pregunta: si una persona escribió toda la obra, ¿cómo podrían existir tales contradicciones? Sin embargo, está claro que el Pātañjalayogashāstra es un trabajo compuesto. De hecho, su autor era consciente de que algunos sūtras son más antiguos que otros (Maas 2013: 62). Por lo tanto, el autor probablemente compuso algunos sūtras y recopiló otros de otros lugares, entretejiéndolos, a veces de manera imperfecta, con el comentario. No obstante, también se da el caso de que aparecerán mejores explicaciones de estas llamadas «contradicciones» cuando los eruditos con una orientación histórica y filológica comiencen a estudiar el Pātañjalayogashāstra como una obra unificada, ya que este fue el entendimiento de su autor.

Si uno acepta que hay una única intención del autor detrás de los Yogasūtra y el Bhāshya, entonces está claro que yamas y niyamas se han explicado de una manera bien estructurada dentro del marco del Pātañjalayogashāstra. La discusión procede de la siguiente manera:

1. Los Cinco Yamas — (Sūtra 2.30)
2. Definiciones de los Cinco Yamas —  (Bhāshya 2.30)
3. Comentario general sobre los Yamas — (Sūtra y Bhāshya 2.31 )
4. Los cinco Niyamas —  (Sūtra 2.32)
5. Definiciones de los Cinco Niyamas — (Bhāshya 2.32)
6. Comentario general sobre la superación de obstáculos — (Sūtra y Bhāshya 2.33-34 )
7. Los beneficios de seguir a los Yamas y Niyamas _ (Sūtra y Bhāshya 2.35-45 )

El sūtra 2.30 enumera los cinco yamas como: no violencia (ahimsā), veracidad (satya), no robar (asteya), celibato (brahmacharya) y no poseer (aparigraha). Las explicaciones del Bhāshya de estas pautas son en su mayor parte las siguientes:4Jason Birch ha proporcionado las palabras y la puntuación entre corchetes. Estas traducciones se basan en la edición de Kāshinātha Shāstrī Āgāshe: Vācaspatimishraviracitatīkāsamvalitavyāsabhāshyasametāni Pātañjalayogasūtrāni, tathā bhojadevaviracitarājammetārtandābisañhavasametāni. sūtrapāthasūtravarnānukramasūcībhyām ca sanāthīkritāni. Pune: Ānandāshramamudranālaye 1904 (Serie sánscrita Ānandāshrama, 47).

Entre [los yamas], ahimsā no está lastimando a ningún ser de ninguna manera en ningún momento. Es la base de los subsiguientes yamas y niyamas. Debido a que su objetivo principal es perfeccionarse [ahimsā], se alcanzan con el fin de lograr esto [ahimsā]. Se emprenden con el fin de alcanzar un estado purificado de [ahimsā …] La veracidad es cuando el discurso y el pensamiento de uno están de acuerdo con la realidad. Así como [algo] se ve o se infiere, así [sucede] con el habla y el pensamiento. Una palabra que se ha dicho para transmitir el conocimiento de uno a otros [es veraz], si no es engañosa, incorrecta o deficiente en significado. Es [veraz cuando ha sido] pronunciada para ayudar a todos los seres y no para dañarlos. […] Robar es la toma no autorizada de los bienes de otra persona para uno mismo. Sin embargo, lo opuesto a esto es «no robar», en el sentido de no desear [los bienes de otro].
El celibato es la restricción de los genitales, el órgano privado.
No poseer es no apropiarse de cosas porque uno ve los problemas de adquirirlas, protegerlas, perderlas, desearlas y dañarlas.

El siguiente sūtra (2.31) establece que los yamas son un «gran voto» (mahāvrata), siempre que no se modifiquen según el tipo de ser vivo, la ubicación, el tiempo o la convención. Los yamas son válidos para todas las etapas del camino del yogui (sārvabhauma). El Bhāshya emplea el yama de la no violencia como ejemplo. Si la no violencia pudiera modificarse para excluir algunos tipos de seres vivos, un pescador podría afirmar que pertrecha la no violencia al matar sólo peces y nada más. Si la no violencia pudiera modificarse según la ubicación, se podría decir: «No mataré en un lugar sagrado» y luego disfrutar de matar en otro lugar. En otras palabras, el autor parece haber sido consciente de que la gente tiende a limitar el alcance de los yamas para adaptarse a sus propias circunstancias y preferencias personales, y esto está prohibido si se quiere adherir al «gran voto».

Esto lleva a los niyamas enumerados en el sūtra 2.32 como: limpieza (shauca), contentamiento (santosha), ascetismo (tapas), el autoestudio (svādhyāya) y adoración de Īshvara (īshvarapranidhāna). Una vez más, las definiciones están contenidas en el Bhāṣya:

Entre [los niyamas], la limpieza externa se produce [limpiándose uno mismo con] tierra arcillosa, agua, etc., y comiendo alimentos puros, etc. La [limpieza] interna consiste en lavar las impurezas de la mente.
El contentamiento es no querer más que los recursos disponibles.
El ascetismo son los contrarios perdurables. Los opuestos son hambre y sed, calor y frío. [El ascetismo también incluye] estar de pie y sentado [durante largos períodos de tiempo] y [mantener completo] silencio como un trozo de madera y [parcial] silencio en el habla [solo], así como períodos de observancias tales como [varios ayunos llamados] kricchra, chāndrāyana y sāntapana, de acuerdo con lo que sea apropiado.
El autoestudio es el estudio de las escrituras sobre la liberación o la repetición de Om.
Adorar a Īshvara es ofrecer todas las acciones de uno a [Īshvara, que es] el gurú supremo.

Los siguientes dos sūtras (2.33 – 34) brindan algunos consejos generales sobre qué hacer cuando uno se ve tentado de transgredir estas pautas. Estas tentaciones son obstáculos psicológicos (vitarka), y se sugiere que uno puede superarlas cultivando el sentimiento opuesto. En el caso de la no violencia, cuando uno tiene pensamientos dañinos, el autor recomienda que uno se castigue cultivando el siguiente pensamiento:

Cocido en las aterradoras brasas de la transmigración, me refugio en el código moral del yoga (yogadharma) dando a todos los seres la libertad del miedo [de ser lastimado]. Habiendo abandonado [estas] tentaciones y aceptándolas de nuevo, soy igual que alguien que se comporta como un perro.

Si las opiniones de los indios medievales sobre el comportamiento de los perros no son claras para el lector, se proporcionan más aclaraciones:

Así como un perro es un lamedor de su propio vómito, así soy yo [que] acepta de nuevo [lo que] ha sido abandonado.

Esta imagen conmovedora de comportamiento indigno tiene como objetivo disuadir a una persona de romper su resolución de seguir a los yamas y niyamas. Este castigo mental también parece insinuar que comer obstáculos regurgitados puede dejar un sabor bastante amargo en la boca. Este símil no es nuevo en nuestra cultura, ya que se encuentra en el Libro de Proverbios del Antiguo Testamento (26.11) en un contexto algo similar: «Como un perro vuelve a su vómito, así el necio vuelve a su locura».

Después del consejo sobre cómo se pueden superar los obstáculos de los yamas y niyamas, el autor expone los poderes adquiridos por aquellos que logran mantener estas pautas. Uno puede leer los siguientes once sūtras (2.35 – 45) y su comentario como un sólo discurso sobre los poderes. A modo de ejemplo, aquí están los beneficios de los tres primeros yamas (2.35 – 37):

Si la práctica de la no violencia [de uno] es firme, la hostilidad se disipa en su presencia. [En este caso, todos los seres vivos renuncian a la hostilidad]. Si la práctica de la veracidad [de uno] es firme, unifica sus acciones [verbales] con sus resultados. [Por ejemplo,] si [uno le dice a alguien,] «sé virtuoso», [esa persona] se vuelve virtuosa. [Si alguien dice,] «obtendrás el cielo», [esa persona] obtiene el cielo. El habla de uno se vuelve eficaz. Si [la práctica de uno de] no robar es firme, uno tiene acceso a todas las riquezas. [De hecho,] las riquezas en todas partes se vuelven disponibles para uno.

La importancia de tres de los niyamas se refuerza al comienzo del segundo capítulo de Pātañjalayogashāstra en un sistema básico de yoga llamado Kriyā-yoga (2.1). Consiste en ascetismo (tapas), autoestudio (svādhyāya) y la adoración de Īshvara (īshvarapranidhāna). La inclusión del ascetismo en ambos sistemas de Kriyā y Aṣṭāngayoga, así como las prohibiciones contra el sexo y la posesión de bienes en los Yamas, denotan el antiguo mundo de la renunciación india, del cual surgieron el budismo y el jainismo. Algunos eruditos han demostrado la influencia directa del budismo en el Pātañjalayogashāstra, y notaron las similitudes de este último con el jainismo, al menos en lo que respecta al significado de la no violencia y la descripción de los yamas como un «gran voto».5Por ejemplo, véase el Āchārāngasūtra, cuyo primer libro se atribuye generalmente al siglo II o III a. C. y prescribe el comportamiento adecuado (āchāra) de un jainista. Hasta donde sabemos, nadie ha encontrado todavía paralelos textuales entre el Pātañjalayogashāstra y un texto jainista temprano. Entonces, si el jainismo influyó directa o indirectamente en el yoga de Patañjali, a diferencia de alguna otra tradición Shramana cuyas escrituras ahora se han perdido, sigue siendo incierto. Sin embargo, el Pātañjalayogashāstra no fue compuesto para budistas o jainistas, por lo que la pregunta obvia es: «¿para quién estaba destinado?»

El autor del Pātañjalayogashāstra se dirige con mayor frecuencia a los brahmanes masculinos, la casta sacerdotal de la India.6Para referencias y una discusión más completa sobre las palabras Brāhmana, yati y sannyāsin en el Pātañjalayogashāstra, ver Philipp Maas, ‘Der Yogi und sein Heilsweg im Yoga des Patañjali,’ en Karin Steiner (ed.), Wege zum Heil (igen). Sakralität und Sakralisierung in hinduistischen Traditionen. Wiesbaden 2014: Harrassowitz, 65-90. La religión brahmánica floreció en esta época bajo el gobierno del imperio Gupta (III-IV a. C). En el centro de esta religión estaba la realización de ritos de sacrificio de acuerdo con las escrituras védicas. Los brahmanes estrictamente ortodoxos censuraban a quienes renunciaban a estos ritos. Creían que su deber era ser cabeza de familia. Las responsabilidades sociales y la formación de una familia eran importantes para ellos. Sin embargo, está claro en dos pasajes del Pātañjalayogashāstra que su audiencia no eran cabezas de familia brahmanes, sino renunciantes brahmanes (yati, sannyāsin), quienes renunciaron a las responsabilidades sociales y familiares para seguir el arduo camino de obtener la liberación a través del yoga. El camino de este yoga fue arduo porque el ascetismo estaba en el centro de él. De hecho, el Pātañjalayogashāstra (2.1) afirma que su yoga no puede ser realizado por alguien que no sea un asceta (tapasvin).

¿Por qué podrían renunciar los jefes de familia brahmanes? Seguir los mandatos védicos y realizar los rituales requeridos a lo largo de sus vidas garantizaba la liberación sólo después de la muerte. Sin embargo, al renunciar y emprender el yoga de Patañjali, aquellos que dominaron el samādhi podrían alcanzar la liberación en esta vida.

Si uno lee atentamente el Pātañjalayogashāstra sin una interpretación moderna, la influencia del ascetismo indio se puede ver a lo largo de la obra, desde la definición de yoga (chittavrittinirodha) como un estado aparentemente catatónico de inactividad física y mental a la noción de liberación como la verdadera identificación de una persona con una completamente pasiva, inmutable y eterna mónada (purusha). El sabor ascético del yoga de Patañjali puede parecer inapropiado para la mayoría de los practicantes de yoga de la actualidad, cuya vida se centra principalmente en la familia, el trabajo y el afrontamiento de la economía moderna. En un mundo ajetreado, muchas personas se sienten atraídas por el potencial del yoga para aumentar su flexibilidad física, aliviar el estrés y mejorar la salud en general.7http://www.yogajournal.com/press/yoga_in_america. Gracias a Phil Lemke por esta referencia. Sin embargo, ¿cuántas personas podrían sentirse atraídas por el potencial del yoga para alcanzar un estado de quietud similar a una piedra? Sin duda, el gurú del marketing más ambicioso tendría dificultades para vender este «yoga catatónico».

Los yamas y niyamas parecen atraer a los practicantes de yoga modernos que buscan orientación en un mundo moralmente ambiguo. No obstante, una interpretación estricta de ahimshā es un ideal exigente para cualquier cabeza de familia, la mayoría de los cuales tienen poco tiempo para parase a pensar en los hábitos alimenticios de un perro cuando está a punto de sacar algunas hormigas del fregadero de la cocina. ¿Y cuánto más podría querer un cabeza de familia abrazar el celibato (brahmacharya) en todo el sentido estricto de la palabra?

En la segunda parte de este artículo, discutiremos algunos ejemplos de cómo los comentaristas medievales reinterpretaron los yamas y niyamas de Patañjali para diferentes públicos, como los cabezas de familia, y cómo estas perspectivas pueden proporcionar una idea de las enseñanzas de los gurús modernos.

 Jason Birch y Jacqueline Hargreaves

(continuará en la segunda parte)

Jason Birch y Jacqueline Hargreaves


Traducido por Javi Gobinde

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